La tristeza de la delegación madrileña contrastaba con la tremenda alegría de Lula y los suyos. Rogge anunció la victoria de Río y la fiesta estalló en Copacabana mientras en Madrid se venían abajo.
Madrid fue la más votada en la primera votación. Obtuvo 28 votos frente a los 26 de Río, los 22 de Tokio y 18 de Chicago.
Al final se cumplió la regla no escrita de la rotación de continentes. El mensaje de Lula caló hondo entre el COI: Sudamérica nunca había organizado unos Juegos y estaba preparada para ello. La corazonada no pudo convertirse en realidad.













